Hugo Marchant, director académico y relator del programa, hace un balance de los avances del curso y enfatiza cómo esta instancia formativa permite a los funcionarios públicos transitar desde un rol administrativo hacia uno centrado en la transformación y la gestión del cambio.
La actualización permanente de conocimientos y el perfeccionamiento profesional son fundamentales para responder a los desafíos del servicio público. En ese contexto, el Diplomado en Gestión y Desarrollo de Personas en el Sector Público finalizó con gran éxito su segundo módulo, marcando un hito en la formación de los profesionales que buscan adquirir nuevas herramientas.
El avance del programa ha permitido consolidar una nueva visión sobre el rol de los equipos de recursos humanos. Hugo Marchant, director académico del diplomado y relator de varios módulos, explica que el objetivo central es cambiar el paradigma tradicional dentro del Estado. “La invitación ha sido mirar el rol de gestión de personas con una perspectiva más moderna, pasando de ser considerada solo una función de soporte o administrativa, hacia un rol mucho más vinculado con la transformación, la gestión del cambio y el alineamiento estratégico”, señala.
Al realizar un balance de lo que fue el segundo módulo, Marchant destaca que el trabajo estuvo orientado a revisar los distintos subsistemas “desde una mirada crítica, constructiva o desafiante, pasando de miradas más tradicionales a elementos de más vanguardia”.
Este nivel de análisis, asegura, es posible gracias a un cuerpo académico rigurosamente seleccionado. Cada docente ha sido invitado “por el expertise que tienen, no solo teórico, sino que fundamentalmente práctico, y especialmente desde la particularidad y especificidad que significa la gestión de personas en el sector público”, recalca el director.
Construcción colectiva del conocimiento
Más allá de los contenidos técnicos, uno de los pilares del diplomado es su enfoque andragógico, el cual valora y utiliza la experiencia previa de los funcionarios que asisten al aula. “Partimos de la base de que cada una de las personas que se integra trae sus propios conocimientos, sus propias experiencias, sus propios sesgos y visiones. Por lo tanto, a través de su participación, se construye un conocimiento distinto entre una versión y otra”, detalla Marchant.
Bajo este modelo, los docentes asumen un rol de facilitadores que buscan proponer ideas, producir reflexiones y entregar preguntas, más que imponer respuestas absolutas. Hablando de su experiencia, el académico dice: “Este grupo en particular ha sido un grupo muy entretenido, muy participativo y muy generoso para aportar sus distintas miradas, y desde esa perspectiva ha sido un proceso muy enriquecedor”.
Con esta etapa superada, los estudiantes ya se preparan para enfrentar los próximos módulos, donde abordarán herramientas clave como el diagnóstico organizacional, el manejo de relaciones laborales y la inclusión, consolidando competencias esenciales para las organizaciones públicas.
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