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Administración Pública Usach: Exministra Antonia Orellana y académica Fabiola Miranda analizan los desafíos de las políticas públicas de cuidado

por | Ago 6, 2026 | Noticias | 0 Comentarios

El seminario, realizado en el marco de la asignatura Introducción a las Ciencias Sociales, permitió reflexionar junto a las y los estudiantes sobre la economía del cuidado, la división sexual del trabajo y el papel del Estado frente a las desigualdades de género.

El pasado lunes 3 de agosto, las y los estudiantes de Administración Pública USACH participaron en el seminario Economía del Cuidado y Desafíos para las Políticas Públicas, actividad organizada por el docente Diego Salazar en el marco de la asignatura Introducción a las Ciencias Sociales.

La jornada contó con la participación de la exministra de la Mujer y la Equidad de Género, Antonia Orellana, y de la académica del Departamento de Gestión y Políticas Públicas de la Universidad de Santiago de Chile, Dra. Fabiola Miranda, quienes abordaron los fundamentos políticos, económicos e institucionales que han configurado históricamente la distribución de las labores de cuidado.

Durante la apertura, el director del departamento, Dr. Mario Radrigán Rubio, valoró la realización de este tipo de instancias y destacó la importancia de promover la colaboración académica y el análisis de temáticas relevantes para la formación de las futuras y los futuros administradores públicos.

En su exposición, titulada “Políticas públicas y división del cuidado: del contrato sexual oculto a la crisis de la reproducción social”, la Dra. Fabiola Miranda presentó una reflexión crítica sobre las teorías clásicas del contrato social y su influencia en la construcción del Estado moderno.

A partir de los planteamientos de las autoras Carole Pateman y Silvia Federici, la académica explicó que la división sexual del trabajo y la asignación de las responsabilidades de cuidado a las mujeres no corresponden a condiciones naturales, sino a una organización política, económica y social desarrollada históricamente.

En este contexto, señaló que el modelo tradicional del trabajador asalariado supone la existencia de una persona que, desde el hogar y sin recibir una remuneración directa, garantiza sus necesidades físicas, domésticas y emocionales. Esta estructura ha invisibilizado el trabajo reproductivo, pese a que resulta indispensable para el funcionamiento de la economía y de la sociedad.

La presentación también incorporó cifras de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, según las cuales las mujeres destinan el 19,6 % de su tiempo al trabajo no remunerado, frente al 7,3 % destinado por los hombres, evidenciando una carga cercana a tres veces más alta. “Cuando el Estado se retira por austeridad, el cuidado no desaparece. Vuelve al hogar y, dentro del hogar, vuelve a recaer sobre las mujeres”, explicó la académica durante su intervención, al referirse a los efectos de la reducción de servicios públicos, la precarización laboral y la sobrecarga experimentada durante la pandemia.

Por su parte, Antonia Orellana analizó cómo estas desigualdades se expresan actualmente en la legislación y en el funcionamiento de las instituciones públicas. En su intervención, destacó que las normas y los procedimientos administrativos pueden reproducir brechas de género cuando no consideran las diferentes condiciones en que mujeres y hombres acceden a la propiedad, al empleo, al financiamiento y a los beneficios estatales.

Como ejemplo, se refirió al régimen de sociedad conyugal y a sus consecuencias para la autonomía patrimonial y económica de las mujeres. Asimismo, abordó las brechas de participación femenina en programas públicos, señalando que una menor presencia de mujeres entre sus beneficiarias puede estar relacionada con barreras estructurales y no necesariamente con una falta de interés o de participación.

La exministra también destacó la importancia de avanzar hacia un sistema de cuidados que reconozca estas labores como una responsabilidad colectiva, en la que participen el Estado, las comunidades, las familias, el mercado y la sociedad en su conjunto.

Sin embargo, advirtió que institucionalizar los cuidados no resuelve automáticamente las desigualdades, ya que su implementación debe considerar el financiamiento, las condiciones laborales de quienes cuidan y las relaciones de poder que existen detrás de su organización.

Durante el seminario también se abordó el fenómeno de las cadenas globales de cuidado, mediante las cuales estas tareas son trasladadas a otras mujeres, especialmente migrantes, que asumen labores domésticas y de cuidado en condiciones muchas veces precarias, mientras sus propias familias permanecen bajo el cuidado de otras personas en sus países de origen.

Formación con perspectiva de género

La actividad permitió relacionar los contenidos de teoría política y ciencias sociales con decisiones concretas que deberán enfrentar las futuras y los futuros profesionales de la administración pública, como el diseño de licencias parentales, el financiamiento de jardines infantiles, la profesionalización de las labores de cuidado y la distribución de los recursos estatales.

La Dra. Miranda enfatizó que las políticas públicas no pueden analizarse de manera separada de las estructuras sociales y políticas que producen desigualdad. En este sentido, invitó a las y los estudiantes a observar de manera crítica las decisiones institucionales y a preguntarse si estas contribuyen a reproducir o a transformar las condiciones históricas de exclusión.

El seminario finalizó con un espacio de conversación entre las expositoras y las y los estudiantes, quienes pudieron profundizar en los desafíos que enfrenta el país para avanzar hacia políticas públicas capaces de reconocer, redistribuir y valorar socialmente el trabajo de cuidado.

Desde el Departamento de Gestión y Políticas Públicas se continuará promoviendo la realización de actividades académicas que fortalezcan una formación crítica, interdisciplinaria y comprometida con la igualdad de género y con los desafíos actuales de la gestión pública.